Mostrando entradas con la etiqueta cerveza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cerveza. Mostrar todas las entradas

martes, 3 de noviembre de 2015

2012 Otros mares. Rubio, Pachi, Andy, Unai & Nel


Nos fuimos hasta Almería, gracias al presupuesto, por culpa del cual no pudimos viajar a Maldivas.
Mejor. Más barato. Más "guita" para hacer la "deco". Un clásico entre los buceadores de "nivel pro"...
Que me perdonen los que se toman este "deporte?" más en serio que yo. Sólo tomamos en serio las medidas de seguridad.


Buceamos con los chavales del centro de San José. Digo 

chavales porque ninguno rozaba nuestra edad. 










Las mañanas estaban reservadas para el buceo. En serio. Y lo hacíamos bien, como corresponde a la experiencia que avala nuestro log-book que dejamos de hacer a las 200 inmersiones, porque no encontramos cuadernos más "gordos". Por eso y porque el nitrógeno te vuelve perezoso. En serio. Al igual que nos hace olvidar lo visto en el mar a las pocas horas, y tener que fabular para rellenar las lagunas que generan las burbujas de nitro. En serio...


















No estaba mal. Nada mal. El agua, a 24- 25º hacía que nos meáramos de risa cada vez que alguien nos decía lo de "fresquita". Rubio iba con el bañador  y escarpines por toda vestimenta. Rubio es de León pero se ha curtido en nuestras aguas, a 14º los días buenos. ¡Con dos coj...!







Encontramos un bar en el Náutico con cerveza Estrella Galicia. No podía ser mejor!! la "deco" a 10 metros del centro de buceo!! 










Pasamos unos días geniales. Recuerdo el verano anterior que lo pasamos en Finisterre. No sé si este podría ser superado...





Lo cierto es que vamos mayores, porque por la tarde no había manera de movernos del sofá. Lo del buceo casca...
Pero no dejamos de bucear un sólo día. El deporte es el deporte.
Por la tarde hacíamos excursiones sin guía. Para que? ahora con www vas donde quieres.



La isleta del Moro. En mi vida había visto tantas cucarachas!!! Allí adquieren la dimensión de plaga bíblíca, o más si cabe. Flipé, fliparon, flipamos. Vi un niño de unos 3 años que, al lado de una alcantarilla, desapareció en el tiempo que parpadeé. Miedito. No vuelvo hasta que inventen un insecticida eficaz...





Por la noche hicimos barbacoas en plan gay, es decir, sólo tíos, porque no había tías en 20 kilómetros a la redonda, porque ya estamos mayores, o porque tenemos el pescao vendido y nuestras respectivas nos mandaron "bien servidos" y lo que es el rastreo de especímenes, ya no es lo nuestro. Además donde haya unos buenos amigos y una barbacoa, que se quite lo demás, buceo incluido.






"Yo he visto cosas que vosotros jamas creeríais"




El Penúltimo día bajamos al"El Vapor", que todo el mundo que bucee en este país, lo conoce al menos de oídas. Chulo. Volvimos a escuchar lo de "hace fresquito, abrigaros" pero los mandamos a tomar por culo por lo bajinis mientras sonreíamos sin hacer caso. Rubio con su bañador olímpico, no ponía cara de nada. Simplemente no acertaba a comprender el mensaje. 












Bajamos hasta los 36-40 metros, no está mal. Corriente? si un poco, aunque a los "Dive-master-del-universo", les pareció mas fuerte de lo habitual. Un poco mas y se suspende... por Dios..

Todo hierros. No es el SS Thistlegorm, pero no está mal. Además es de aquí. ¡¡¡Seamos chovinistas por una vez!!!!



martes, 23 de septiembre de 2014

Arde Monte Pindo. 2013.

Hacía tiempo que no visitaba la ciudad de Las Burgas. No la recordaba así. Fresca. Quedé encantado con el ritmo de la ciudad esa mañana de septiembre. Día limpio y con olor de otoño. No estaba allí por casualidad. La empresa me había enviado como perito para un juicio, al que llegué tarde. Eso poco importa ahora. Estaba contento de haber vuelto a pasear por Ourense 20 años después. Tomé café dominando el Miño y el norte de la ciudad que al otro lado asomaba . Le tomaba el pulso al pueblo. Después de un par de horas, la visita acabó y tras comprar unos pantalones en la rebajas (Sprinfield, 2 por 50 leuros, y una cazadora por menos de 60, ) y tres libros de novela histórica por 12 machacantes, dejé la ciudad rumbo a Santiago. El paseo por la nacional 525 valió la pena. Compré pan de Cea y paré en 2 ocasiones sólo a tomar una caña. ¡bares, que lugares!. Lo tengo que repetir!!

Pasado Santiago y por la vía rápida dirección Muros se divisaban columnas de humo que confluían en una gran nube triste. Pronto ocultó el paisaje verde que recordaba de pocos días atrás. Hacia la costa se mantenía una visibilidad normal, por lo que paré en la playa de San Francisco, a los pies de Monte Louro para tomar una cerveza y disfrutar del sol. Calculé el tiempo que me quedaba hasta Cee y subí al coche.

Llegando a Carnota todo cambió. Las columnas humeantes estaban ahí, se podían tocar. A la entrada a Caldebarcos un nudo me ahogaba. Casi costaba respirar. Negro. Nada blanco. Fundido a negro. Muñones vegetales, estacas de pino, eucalipto, penachos de xestas sobre negro. No podía dejar de mirar. El fuego saltó la carretera y llego al mar. A uno y a otro lado de la carretera todo era negro. Las casas, por fortuna, habían sido respetadas, para no aumentar más el daño y la pena.

El Pindo. Allí había fuego, si bien estaba en el límite del pueblo y dos helicópteros sobrevolaban unas furnas a medio camino a las cumbres, intentando calmar las llamas. Paré más adelante, en “A Revolta” para tomar una cerveza y una tapa, pero Isabel se ocupó de que me fuera “comido”. Me informó de lo sucedido por la noche, en la que todo el pueblo estuvo despierto, esperando una catástrofe que no llegó. Isabel sabe hacer que las cosas que cuenta, aun tristes, tengan finales felices.