miércoles, 14 de octubre de 2015

Gregoria

"Ese maldito cabrón"- pensé.
Tronaba el móvil a las dos de la mañana. Un resorte involuntario, accionado por la "suave" violencia del cabreo, apagò la luz que vibraba en la mesilla.

-Doc, tengo algo para tí. Baja en cuanto puedas.
-Qué es?
-Te lo cuento cuando bajes.

Intenté despejarme sentado en la cama, aunqué fue el agua fría quién lo logró.
En el box de  yesos, me esperaba una camilla con inquilina y un hombre al final de su mano izquierda.
Saludé de forma automática, mientras miraba los pies de la paciente intentando averiguar si se había roto la cadera o era otra cosa. Las radiografías confirmaban la sospecha.

-Se ha roto la cadera-le dije.
-Se podrá reparar?
-Claro que si, pero ha de quedarse en el hospital unos días.
-No podemos irnos, verdad?
Era una pregunta con trampa, y con trampa le respondí. Pero, terco,  intentó obtener una respuesta a la pregunta que no se debe hacer nunca, porque nunca se responde con sinceridad. 
-Si fuera su madre, que haría?
Y no vacilé, porque ya habíamos pasado cuarenta minutos hablando de Palencia, de Soria, del pueblo de mi abuelo y de sus antepasados, de la meseta castellana, de campos y sus bosques, del cañón del río Lobos, de la laguna Negra, Numancia, Tiermes, Vinuesa, Aranda, San Esteban de Gormaz, el Burgo de Osma...
-Me quedaría y la operaría. Está en buenas manos en este Hospital.

Sabía que no debía haberlo dicho, pero la parte más humana y menos científica dominó los músculos fonadores horrorizándome por no haberlo esquivado. Basilio me miró y sonrió. Era una sonrisa grande, franca, que mostraba una alegría preocupada. 
 
Él y Gregoria habían llegado a Galicia pocos días antes en un viaje organizado por el Inserso, desde Palencia.
La mala suerte pudo con ellos y a las 48 horas de su llegada, un resbalón de balneario, los trajo al Hospital.
Basilio había trabajado en el campo. Muchos años. Profundos surcos araban su piel. Los hizo el tiempo: el bueno y el malo y  las cosechas, los hijos, los amigos que se fueron y algunos que quedaron. El haber vivido tanto no le hizo tanto daño como a otros. Con ella era feliz.

- Basilio, estos dias habrá que hablar con la compañía de seguros para arreglar el tema de su estancia aquí. No va a quedarse todos estos dias en el sillón del hospital, no?.
- A donde quiere que vaya, doctor? Ella es todo lo que quiero.

No dije nada. Me desarmó. Me centré en los papeles y sonreí. 


Este verano, los fuí a ver.




Mis hijos disfrutaron de su compañia, de su sencillez. Les enseñaron generosidad, nobleza, agradecimiento y que hay gente hermosa fuera de la familia. Que hay mucha gente buena por conocer.

Con cariño, mucho cariño.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Septiembre. Sardiñeiro

Septiembre 2015.



Antes del la luna roja, engañando al sueño y al cansancio, volví a bucear.
Salí temprano, al acabar la guardia. Eran las ocho de la mañana cuando entré en la cafetería para pedir mi desayuno.
-Café doctor?
-Sí, Manolo. Templado
-Como de costumbre! ¿Va a casa?
-Sí. De la que nunca me tenía que haber ido.
Manolo vomitó los ojos de sus órbitas sin entender lo que quería decir. Finisterre.
Me senté en el coche sabiendo que no tenía batería para llamar a Alicia y que aún pasando por casa no me daría tiempo a cargar el móvíl. Conocía a Alicia y sabía de su tranquilidad. Pasé a recoger mi ordenador de muñeca y salí a la carretera. Paré en el Bar Isidro, cerca de la Pereiriña, a la altura de la cola del Pantano da Fervenza. El peor café que he tomado en mi vida. Miento, el segundo peor café. El peor, también lo tomé allí.




Era viernes. Sólo bucearíamosAlicia, su  novio Gonzalo y yo. Nos acompañaba un  cachorro de Braco alemán, último integrante de la familia Carrillo.
No había prisa. Al llegar a fisterra encontré la puerta cerrado y a Ali, esperando con un café en el Peirao. Aquella mañana nos tomamos el tiempo como venía. Sin necesitarlo. Después de preparar lo equipos y revisar los gadgets nos fuimos al puerto.
bucearíamos en la costa de Sardiñeiro. dos inmersiones. Agua fría (11ºC) y visibilidad de 6 metros. No estaba nada, nada mal!!!


martes, 5 de mayo de 2015

Marina. Año cero.


Fuimos a tu Bautizo el Sábado. Llovía. Casi todos tus primos estuvieron allí.
Julian, Blanca, Paula Oliva,  Alberto, Adriana, Manuel, Mikel Landon...
Fue un buen día. Sobre todo para esos tres.
Alberto, entre sus primos. Ya es mayor.

domingo, 18 de enero de 2015

La Ballenera

Josefa me contó que trabajó desde niña en la ballenera. Aquí se "desguazaron" las últimas ballenas que se capturaron por nuestros barcos en 1985. Casi 160 ballenas al año. El lugar fué escogido por alguna compañia constructora y personajes del entorno, para convertir esta zona en un muro de edificaciones, que exclusivas o no, iban a destrozar un paisaje de mágico. A fecha de hoy desconozco porqué no ha comenzado el proceso de "cementización". Me alegro.


Me contaba, Josefa, de la dureza de los trabajos de la factoría, de las muchas penas que pasaba su madre, que también fue trabajadora de la ballenera al igual que el resto de la familia, de los problemas que le causaba el ser una niña y después mujer en un mundo de hombres y más siendo de fuerte carácter y buena en su profesión. Describía, con nostalgia, cómo se cortaba y aprovechaba la carne, como la sangre brotaba a chorros y chocaba contra las botas de trabajo, y como los ojos de aquellos animales lloraban aún después de muertos. Me alegro de que cerraran.



Aquella mañana decidimos bucear en El Carrumeiro Grande pero la visibilidad era lamentable. Así fué que el capitán decidió buscar agua en la antigua ballenera. A regañadientes acepté. ¿No había más sitios!!?

Elegimos un fondeadero en medio de la pequeña ensenada. 7 metros de fondo y aguas claras. Habíamos decidido recorrerla de este a oeste para acabar en la zona exterior del antiguo muelle. Comenzamos por un fondo de arena y concha con poca vida. Apenas recorrimos unos metros cuando me llevé la primera sorpresa: posidonia. No lo podía creer. Es más, no me lo creí hasta que Fer no lo confirmó. Era la primera vez que la veía en aquellas aguas. Después me contaron que en algún lugar de las rías más al norte, si se podían encontrar.



Continuamos el recorrido por fondos de alga, roca y arena. Durante la inmersión encontramos una planeadora completa, muertos de fondeo, y gran variedad de fauna. Al pasar la punta del muelle, el fondo cambió pasando de la roca, alga y color a la penumbra. Los ordenadores registraron un cambio de temperatura pasando de los 13 a los 11º. Las formas del fondo ahora eran redondas y decidimos investigar. Las piedras redondeadas y planas no eran otra cosa que pulidos huesos de ballena. Se siente algo especial cuando intuyes lo que son y los tocas. Ya no había algas, ni peces: sólo restos. Y muchos. Hasta tal punto eran, que todo el fondo era blanco hueso. No había tiempo para más. 40 minutos de fondo y a pesar del estupendo semi-seco, tenía frío. La cámara estaba sin batería desde que encontré al pez pipa. Aún así no quería quedarme sin la prueba de haber estado allí. Busqué y encontré una pequeña "piedra" con forma alargada. La conservo como un tesoro entre mis libros.
Ascendimos. No volvería a bucear allí.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Rincones de Verano.


 Monte Louro. Espacio protegido
 Carnota. Un dia de principio de Agosto.

Ezaro.
Mejor en invierno.

Pindo, Ézaro y, al fondo, mi querida Fisterra.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Cosas que hacer si no buceas

No entraba dentro de mis planes publicar esta foto. Pero estoy muy orgulloso del resultado.
No era tampoco la primera vez.
Por motivos de trabajo, suelo recibir de vez en cuando algún presente. En otras ocasiones es el pago por el trabajo realizado. Suena raro decirlo. Atiendo gente con muchos y con pocos recursos. y no siempre facturo lo mismo, aunque se que debería. No es una oenegé pero hay días en que creo lo contrario. Ni es la primera vez que vuelvo a casa con la mitad de los euros que pensaba facturar, pero con el coche cargado de grelos, conejo, pollo, pescado, fruta, fabes, judías... y tan contento. Con eso no pago facturas, pero si mi sueño.

Jose Antonio . Hace ya muchos años  se presentó en la consulta asustado. Quizás nervioso. No lo recuerdo bien. Se que al marchar me dio un abrazo y se disculpó por ello. Un buen hombre. Pagó y volvió a la semana con un pollo de tamaño poco habitual. Volvió en numerosas ocasiones y a fecha de hoy no lo considero sólo un paciente; es tambien un amigo que en 2 o tres fechas al año, me regala lo que tiene. Pollos y gallinas. No hay otro recurso en su casa. Y lo necesitan. Eso es generosidad. Me da lo que le hace falta, no lo que le sobra. Los acepto encantado. Lo contrario sería un insulto.
Hace una semana me presenté en casa con uno de ellos.

Plan: cama de puerro, cebolla y ajo en cantidades generosas. Encima, pollo troceado con cachelos, zanahoria, pimiento rojo y verde. Sal y perejil. Dos cervezas (Estrella Galicia) un vaso de ginebra y agua. Horno a 200º,  tres horas y media.
El resultado: exquisito. El corte de la carne es  negro, si exceptuamos la pechuga. Y el sabor... no tiene precio.

sábado, 22 de noviembre de 2014

domingo, 12 de octubre de 2014

GAVISUB 2013

Hace un año.


Gavisub 2013

martes, 23 de septiembre de 2014

Arde Monte Pindo. 2013.

Hacía tiempo que no visitaba la ciudad de Las Burgas. No la recordaba así. Fresca. Quedé encantado con el ritmo de la ciudad esa mañana de septiembre. Día limpio y con olor de otoño. No estaba allí por casualidad. La empresa me había enviado como perito para un juicio, al que llegué tarde. Eso poco importa ahora. Estaba contento de haber vuelto a pasear por Ourense 20 años después. Tomé café dominando el Miño y el norte de la ciudad que al otro lado asomaba . Le tomaba el pulso al pueblo. Después de un par de horas, la visita acabó y tras comprar unos pantalones en la rebajas (Sprinfield, 2 por 50 leuros, y una cazadora por menos de 60, ) y tres libros de novela histórica por 12 machacantes, dejé la ciudad rumbo a Santiago. El paseo por la nacional 525 valió la pena. Compré pan de Cea y paré en 2 ocasiones sólo a tomar una caña. ¡bares, que lugares!. Lo tengo que repetir!!

Pasado Santiago y por la vía rápida dirección Muros se divisaban columnas de humo que confluían en una gran nube triste. Pronto ocultó el paisaje verde que recordaba de pocos días atrás. Hacia la costa se mantenía una visibilidad normal, por lo que paré en la playa de San Francisco, a los pies de Monte Louro para tomar una cerveza y disfrutar del sol. Calculé el tiempo que me quedaba hasta Cee y subí al coche.

Llegando a Carnota todo cambió. Las columnas humeantes estaban ahí, se podían tocar. A la entrada a Caldebarcos un nudo me ahogaba. Casi costaba respirar. Negro. Nada blanco. Fundido a negro. Muñones vegetales, estacas de pino, eucalipto, penachos de xestas sobre negro. No podía dejar de mirar. El fuego saltó la carretera y llego al mar. A uno y a otro lado de la carretera todo era negro. Las casas, por fortuna, habían sido respetadas, para no aumentar más el daño y la pena.

El Pindo. Allí había fuego, si bien estaba en el límite del pueblo y dos helicópteros sobrevolaban unas furnas a medio camino a las cumbres, intentando calmar las llamas. Paré más adelante, en “A Revolta” para tomar una cerveza y una tapa, pero Isabel se ocupó de que me fuera “comido”. Me informó de lo sucedido por la noche, en la que todo el pueblo estuvo despierto, esperando una catástrofe que no llegó. Isabel sabe hacer que las cosas que cuenta, aun tristes, tengan finales felices.

Lobeira Grande.

Llegamos a Finisterre al mediodía. El Nordes aseguró el buen tiempo. A cambio, el mar se mostraba nervioso mostrando espumarajos aquí y allá. 
Aparqué en el nuevo peirado. La excitación era tal en los tres pequeños, que ninguno oyó cuando le trasmití los planes de embarque. Miraban y apostaban entre ellos cual era la nave que los transportaría a la isla del "Capitán Campeche". Todos conocían la historia por boca de Alberto, quién de mí,  había oído, sin perder detalle, una vez tras otra su historia. Ahora la contaba al resto de los grumetes que esa tarde firmarían su rol en el barco pirata.
A duras penas conseguí que trasportaran las bolsas de comida y los aperos de playa hasta el pantalán. Esperaron, impacientemente a que llegara José, y en cuanto pudieron, sin esperar órdenes de embarque, subieron a bordo. Todos excepto mi pequeña, que extendía los brazos hacia mí. Con cuidado la senté con su espalda protegida por el puente. Oí "papá" y "tío Nel" tantas veces como peces hay en el mar. No podían esperar más. Sufrían alegremente. 
Salimos de puerto sorteando lanchas, barcos y auxiliares, amén de los cabos sueltos que flotaban buscando hélices que atrapar. Las caras de los grumetes reflejaban sorpresa, nervios, miedo?.Cualquier cosa. La cara de Adriana definía perfectamente la felicidad. "a toda máquina" decía mientras su tía Carmen se afanaba por tenerla sujeta a su lado, cosa del todo imposible. No sé de que hablaban los dos mayores que, apostados cerca de la proa,  cruzaban apuestas o "mira, mira" con cada ola. 
Al llegar y mientras fondeaba dentro de la ensenada, a los pies del faro de la isla Lobeira Grande, les conté la historia del último farero. Triste y real. Faro de principio del siglo XX, estuvo habitado por el farero y su familia hasta que un fuerte temporal imposibilitó la asistencia médica del farero que falleció por una apendicitis, aunque llegado este punto, haya que decir que una apendicitis en aquella época tenía una tasa de mortalidad parecida al Ébola. Después de su muerte el faro se automatizó. Eso es lo que cuenta la historia oral.
El paraje les pareció de otro mundo, y como en otro mundo se comportaron, interesándose y preguntándolo todo. Yo por mi parte, les di todas las explicaciones reales o no tanto, sabiendo que cualquier cosa estimulaba poderosamente su imaginación.
En la isla se bañaron, bucearon, comieron y fueron felices. Un día más.


Fue su día. y para algunos nuestro mejor día este verano.

Gracias, Carmen, de corazón

sábado, 6 de septiembre de 2014

miércoles, 3 de septiembre de 2014

De Finisterre a San Vicente



En Nemiña comenzó la pequeña aventura de Agosto que nos llevaría hasta las Playas de San Vicente del Mar.
Llegamos cuando los surferos colgaban los trajes. Nos recibía Lola a pie de la casa de Fandiño. Mirábamos alrededor sorprendidos. Estábamos solos. Sin edificios, sin turistas, sin ruido. Sólo había Nada. El maíz, alto ya, llegaba hasta mar. Literalmente. Un pequeño paraiso.
Fuimos directos al Restaurante de Ana, o Saburil, y encargamos la cena. Tres adultos, y tres niños. Fuera , en la terraza, con la caída del sol, pedimos 2 cervezas y, con mi hermana compartí ese rato de paz. Los perros de la casa, hicieron que los pequeños disfrutaran tanto o más que los mayores. Cuanto tiempo hacía...
Esa noche, Fernando nos acompañaba y entre los tres dimos cuenta del arroz con bogavante. Pudimos con todo el puchero, porque en puchero se sirve, y si alguien espera una puesta en escena tipo mediterráneo, va jodido.. Esta presentación será algún día un clásico, pero por ahora es sólo "enxebre".
Después de una entretenida sobremesa, nos fuimos a la cama. Los niños se negaban a llegar al hotel sorprendidos por el oscuro paisaje y maravillados por el cielo estrellado.
Dormí profundamente. Como todos.
El amanecer me invitó disfrutar de un café en vacía terraza del bar de Ana, mientras el sol, perezoso, levantaba nieblas y temores.Y así, como tanto tiempo atrás solía hacer, recordaba lo feliz que fui.


La arena húmeda de la mañana se empeñaba en hacerme reir al pisarla. Como antaño. Los niños encontraron una vasta charca de marea que los entretuvo tanto como deseé. No tenía carcasa para la Lumix, pero las pozas eran una buena oportunidad para ponerla a prueba.


El día fue pasando. Sin tener que cumplir horarios, decidimos acercarnos a Finisterre, donde Fer había dispuesto una lancha para acercarnos a la isla Lobeira a bañarnos y comer. Buceamos en las limpias aguas de la ensenada y hasta la pequeña del grupo quiso probar las gafas de buceo. Mi niña. Mi amor.
Fue un buen día. Un gran día.
Un día para recordar durante mucho tiempo.

(continuará)


lunes, 17 de marzo de 2014

De Fanecas y otros veranos

No sabíamos si era buena idea. Salimos temprano. Fer y yo. Estibando los equipos me preguntó donde ibamos a fondear. Con un "da igual" lo mantuve entretenido media hora, hasta que doblamos la bocana del puerto, lamiendo el espigón donde hay poca agua. Miramos por la borda colocando las manos sobre el agua para manejar la sombra y poder calcular la claridad en función de la profundidad. La vieja escuela. 
-Cinco metros y aguas claras- dije.
- habrá algo más de 10 de visibilidad. Donde vamos?- insistió.
Me encogí de hombros. La guardia del dia anterior y el gesto de poca aprobación en casa cuando comenté que tenía planes de buceo, rebajó mi ilusión al límite. Por debajo de ese límite es absurdo disfrutar.
Fernando, de pie en el puente, me miró de reojo el tiempo suficiente para que una mueca más parecida a "que nadie te joda el día" que a "te veo mayor", se cruzara entre nosotros. Tenía razón. No iba a dejar que nadie me jodiera el puto día, tras una guardia de mierda. En aquel momento me levanté, cerré el traje y miré hacia la punta del faro.
-allí, Fer, allí
-Joder Nel, allí no hay nada.
-por eso , Fer, por eso.
Fernando, que es un joven perro viejo y las coge al vuelo, no dijo nada más. Al llegar buscó un fondo a nueve metros y lancé el rizón. Dejamos que la zodiac virara para comprobar que no garreaba y que la encontraríamos entera al volver. Hablamos de la maniobra, de las algas que ocultaban las piedras... y nos pusimos los equipos. Él en el agua. Le pasé la cámara y me  deje caer.
El fondo es una pequeña meseta de roca entre los 5 y 9 metros que a los 30 metros de la costa cae en picado a los ... 60?. No es cuestión de comprobar nada. Para eso están las sondas.
En algunas zonas hay bolos inmensos dejando oquedades, lo suficientemente amplias para que pasen los buzos y lo suficientemente largas para que alguno lo haga por arriba. Las fanecas ocupan los muchos espacios que dejan los grandes bolos. Para sorpresa del día, encontramos muchisimos fragmentos de bronce, plomo y chapas de hierro. En la zona se había hundido un par de buques, el SS Ulster Duke  y el John Tenant. Del primero solo un superviviente.
70 minutos con el agua a 17º no era tanto tiempo. El traje seco, fue la clave una vez más. Con poco más de 20 bares, cerré la primera etapa.
El dia empezaba de nuevo.
Una segunda oportunidad.


Nudibranquios

Nudibranquio.(Finisterre. Inmers/2013. Canon Ixus 850/ikelite. No Flash. Strobo ikeliteV8)

Se caracterizan por tener el cuerpo no segmentado, con simetría bilateral y una cavidad o celoma en su interior donde se sitúan los órganos, una cabeza diferenciada con órganos sensoriales y un pie musculoso en la parte ventral que sirve de medio de locomoción.
No tienen concha ni opérculo ya que su coloración alerta de su gran toxicidad. Lo que más llama la atención son sus espectaculares coloraciones. Algunas especies tienen el cuerpo transparente y la capacidad para emitir luz. Las especies más grandes pueden alcanzar los 40 cm. Respiran por branquias que tienen distintas formas y se localizan en distintas zonas del cuerpo. Poseen dos órganos sensoriales a modo de cuernos, muy coloreados, situados en la cabeza, denominados rinóforos. (más en Wikipedia)

sábado, 21 de diciembre de 2013

Campeonato Gallego de vídeosub.


4º  puesto.
Intova HD. 
Quièn dijo que con 180 euros no se podía hacer nada digno? Maña y no fuerza. Gracias a Pachi por sus ideas y compañía bajo el agua. Gracias a Unai por su programa de video y a Javier de Croa-sub por la compañía. El año que viene seremos los mejores.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Nuestra Sra Del Carmen


(Encontré este Post del 2008, de los comienzos del club de buceo de Fisterra. Me ha traído buenos recuerdos, y he decidido volver a compartirlo).

Discutíamos sobre su verdadero nombre sin saber a ciencia cierta quien tenía razon. En su mano un mapa con los puntos de hundimiento de los pecios más y menos conocidos de la costa que rodea al cabo finisterre. En la mía los recortes de periódicos escaneados de un viejo artículo de los años sesenta. Ninguno de los dos hábiamos nacido. Por otro lado, tenía en mi poder copias de documentos notariales de compraventa de pecios, en los que los dueños vendían los derechos que tuvieran sobre continente y contenido. Constaba nombre del barco, armador, aseguradora y localización del barco, el flete y el origen y destino.

El carrumeiro.Intenté buscar en el diccionario de la lengua gallega el significado de carrumeiro pero no ha sido posible. Os lo contaré en otra ocasión.
En sus proximidades, y pasada la isla de la Lobeira grande, encontramos un fondo de 36 metros de media. El plotter de la neumática del centro de buceo capta, llegados a esta zona, la misma profundidad de manera uniforme. Los restos sobresalen del fondo lo justo para que lo distinga el sensor. Demasiada agua. En algún momento sentí como flaqueaba mi escaso espíritu aventurero. Largamos cabo y cabo. Corría poco el agua y soplaba nordés. Bárbaro. buena visibilidad. Quise consolarme pensando que las condiciones eran las mejores que podía desear. Me mentí. Preparé el equipo disimulando la ansiedad, haciendo las preguntas de las que no necesitaba respuesta. Fer me aconsejó un kilo más de lastre para tener más inercia en la parada que debíamos hacer. 39metros de fondo. El tiempo máximo de fondo sería de 16 minutos, pero para ello haríamos una parada de 8 minutos al regreso, o la mayor que nos indicara nuestro ordenador. Para el que como yo, no está acostumbrado al buceo con parada, ello suponía un esfuerzo mental adicional.

Colocamos una botella de cortesía a 6 metros e hicimos un picado de vértigo . No hay que perder tiempo. No hay nada que ver. El azul turquesa lleno de luz, ganó rápidamente un tono más triste, más pesado, gris, frío y lleno de sombra. Llegamos a los 32 metros sin atisbo de estructura. No sé que esperaba encontrar. Era mi primer pecio. Era mi primer 40. Era mi primer mar abierto. Era lo último que iba a hacer- pensé-. Fer me hizo una señal al pasar por los 35 metros. Paré en seco. Casí me como el fondo. Moví las aletas como pude mientras con la mano izquierda intentaba ganar flotabilidad. Me costó llenar el jacket. Intenté hacer cosas. Estaba perdido, nervioso, me costaba respirar... Fernando me hizo una señal. Ok?. No. Le pedí que esperara. Le pedí a la segunda etapa flujo máximo girando la válvula de demanda. Conseguido. Respiraba mejor. El aire llenaba los pulmones. Conseguí ajustarme mejor las cinchas del equipo. Colgé la lampara en su sitio, sacé la cámara y mire al instructor. Ok?, repitió. Ok! respondí. Buceamos. A esa profundidad la visibilidad era buena, no pasando de 10- 12 metros. Sin focos apenas divisabamos sombras. Comenzamos por babor cerca de la proa. Hierros sin formas las más de las veces. Sólo las cuadernas nos recordaban que aquello, alguna vez, había navegado. Al acercarnos más pudimos distinguir todos y cada uno de los remaches que uniformemente perforaban la estructura. En los años sesenta la empresa de Lestón había desguazado el barco y de él sólo quedaba lo que no se pudo sacar. Una sombra de unos dos metros de altura apareció ante nosotros. La caldera. No sé porque no subió con el resto. A su alrededor, válvulas y palancas. Era un cilindro enorme. Busqué el portillo. Sin resultado. Giré la cabeza para buscar el movimiento del compañero. La lámpara no lo encontró. Más allá, la luz se perdía en la sombra cada vez más negra. Coño! Aquí no!. Viré en redondo. Intenté buscar su luz. Nada. El manual te dice que esperes un minuto y despues asciendas...A 18 metros vale. ¿Y si te pasa a 40? ¿bajas para buscarlo?. No me jodas- pensé-. 10 minutos de tiempo de fondo. No pensaba subir sin él...Fer salió tras la caldera y yo me quedé inmóvil sintiendo un latido doloroso en la sien. Narcosis? No, inexperiencia.. Llámalo como quieras. Otra lección para recordar. Aquí no te puedes perder.

Casi repuesto, seguimos por estribor tras decusar sobre la caldera. Cada vez que introducíamos los focos entre los metales, tímidamente , a cámara lenta, las formas de vida que se adueñaban de los restos salían de su escondite para saludarnos. Todo tenía forma pero nada estaba en su sitio, de modo que era imposible saber en que parte estabas. Todo cálculo, era una aproximación.. al error. Destellos rojizos. Ahora dos. Fer se volvió. Los ordenadores pitaban. Comprobó mi manometro y yo el suyo. Me hizo un gesto inequívoco. Ascendimos. Miré el pecio intentando organizarlo. Imposible. Las fotos no me iban a dar mejores pistas. Liberé aire del jackett. Despacio. Los últimos metros fueron los peores. Diez minutos para superficie. Miraba el ordenador. Fuera.
En el bote, los primeros momentos siempre son de euforia. Hacía 60 años que nadie lo visitaba. Desde este momento compartirá la soledad con los buceadores que bajan a verlo.
Gracias a Charles Stirling por la 1ª foto de este post.

jueves, 11 de julio de 2013

GAVISUB 2013. Cabo de Cruz. Boiro

Fuimos al campeonato y ganamos!!
Ganar, ganar, lo que se dice ganar.... osea los primeros no, ni segundos, ni terceros. Fuimos los 4º.
Eso es casi ganar.
El  primer puesto fue para el campeón del mundo de video submarino. Repito: campeón  actual del mundo, Jorge Candán y Pilar Barrios, con  un video de una calidad espectacular y un montaje  fantástico.
Los segundos Lino Fontán y Luis Gonzalez, con otro video fabuloso ("Peixiño"). En tercer lugar, muy  merecido Unai Alcorta y Javi Cabeceiras a los que mando un fuerte abrazo y mi envidiosa enhorabuena por su video "La misteriosa historia de Pachi".
Después de todos ellos, Nosotros Juan Carlos Mateos Buceta (Pachi) y servidor.
Pachi, que buen guión!!, Coño!!.. y se te ocurrió desayunando una birrita durante la mañana del montaje!.
Después de ver las cámaras que concursaban, quién me iba a decir a mi que con la intovaHD Sport (cámara y carcasa con filtro rojo todo por 200 leuros), sin saber casi manejarla, sin las gafas de buceo graduadas, y sin tener ni idea de como se comportaba debajo ni encima del agua, hallamos conseguido este resultado!.
Para ser justos, diré que he tenido una Sony FX7 con carcasa Ikelite durante 2 años hasta que se inundó. No, no parto de cero, pero ha sido todo un reto y una sorpresa.
El nivel de los trabajos presentados ha sido impresionante y alguno de los que quedaron por detrás de nosotros eran mejores en algunos aspectos, pero en una prueba de este tipo no sólo importa la calidad de la imagen. Otros apartados tambien tienen importancia y todo puntúa: banda sonora, guión, flora y fauna, montaje, valoración artística.
Ha sido un buen fin de semana. Buceo, sol, amigos, comida, cerveza, mucha cerveza, y video.
El año que viene volveré al campeonato  y con el mismo material. Hay que mejorar con lo que tenemos, que no es poco.

http://www.youtube.com/watch?v=_R-T9XMAWYM&feature=player_detailpage

 

lunes, 22 de abril de 2013

Bultaco Alpina 250. 1974.

Bultaco Alpina 250cc (1974)